{"id":328,"date":"2025-09-11T10:32:00","date_gmt":"2025-09-11T14:32:00","guid":{"rendered":"https:\/\/grupoecoanarquista.noblogs.org\/?p=328"},"modified":"2025-09-11T10:32:03","modified_gmt":"2025-09-11T14:32:03","slug":"industrialismo-o-comunalismo-emilio-lopez-arango","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/grupoecoanarquista.noblogs.org\/?p=328","title":{"rendered":"Industrialismo o Comunalismo. Emilio L\u00f3pez Arango"},"content":{"rendered":"<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"alignright size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"300\" height=\"381\" src=\"https:\/\/grupoecoanarquista.noblogs.org\/files\/2025\/09\/fsdff.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-329\" srcset=\"https:\/\/grupoecoanarquista.noblogs.org\/files\/2025\/09\/fsdff.png 300w, https:\/\/grupoecoanarquista.noblogs.org\/files\/2025\/09\/fsdff-236x300.png 236w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p>Publicado en el peri\u00f3dico <em>La Protesta<\/em>, 01-05-1929.<\/p>\n\n\n\n<p>Al estudiar las formas modernas del capitalismo hemos constatado la insuficiencia de los medios de lucha del movimiento revolucionario de los trabajadores y hemos confesado nuestras dudas y vacilaciones sobre el camino a seguir para obtener una relativa eficiencia del esfuerzo empleado. Por ejemplo, los trabajadores organizados hablan presentado s\u00f3lo un d\u00e9bil frente de lucha \u00fanicamente en su calidad de productores y s\u00f3lo contra el capitalismo industrial privado, utilizando la circunstancia de la libre concurrencia capitalista como un arma poderosa. En cambio se ha descuidado casi por completo el frente de lucha contra el capitalismo agrario, que pudo operar hasta aqui con la m\u00e1s entera libertad. De la resistencia contra el capitalismo financiero, que es hoy el capitalismo dirigente, bajo cuyas garras se ha tenido que plegar la industria, no hay que hablar: ni siquiera ha penetrado la idea de resistir a esa forma de capitalismo en las discusiones te\u00f3ricas del proletariado. Tampoco se ha hecho nada o se dej\u00f3 en manos del reformismo cooperativista, es decir, en manos de los mejores amigos del capitalismo, por la defensa desde el punto de vista del consumo, pues si el frente de los productores es importante, el de los consumidores no lo es menos&#8230;<\/p>\n\n\n\n<p>Todo esto quiere decir que si la lucha contra el viejo orden de cosas debi\u00f3 haber abarcado un frente de 100, no se llev\u00f3 a cabo m\u00e1s que en un restringido frente de 10. Y lo que es peor, ese mismo frente reducido es por decirlo as\u00ed una posici\u00f3n perdida a causa de la nueva evoluci\u00f3n capitalista que tiende a suprimir la libre concurrencia y el capitalismo privado.<\/p>\n\n\n\n<p>Es muy f\u00e1cil repetir viejos clich\u00e9s Y cerrar los ojos ante las perspectivas que a nosotros nos inquietan y torturan. Y es un papel poco grato el de anunciadores de malos augurios. Sin embargo no hallamos otra salida y, fervientes amantes de la revoluci\u00f3n anticapitalista y antiestatal, quisi\u00e9ramos que se avanzase un poco m\u00e1s en lugar de constatar continuos retrocesos y una perenne incomprensi\u00f3n de los grandes problemas cuya soluci\u00f3n es imperiosa e ineludible.<\/p>\n\n\n\n<p>Es triste y desalienta el hecho de que en los \u00faltimos diez o quince a\u00f1os, en el movimiento anarquista Internacional, hayamos sido s\u00f3lo un par de ellos, desde este diario, los que nos hemos atrevido a poner en duda la santidad de la evoluci\u00f3n industrialista del capitalismo, esbozando como forma humana y bella la econom\u00eda agr\u00edcola e Industrial comunalista. Casi todo el movimiento revolucionario, desde el anarquismo a la socialdemocracia, se ha adaptado a las formas econ\u00f3micas capitalistas, y si en nuestro ambiente libertario se mantiene la abstenci\u00f3n frente al Estado y no se aspira a su conquista sino a su destrucci\u00f3n, en el terreno econ\u00f3mico los anarquistas se hallan integrados en el aparato capitalista y, lo mismo que los socialdem\u00f3cratas, los comunistas y los sindicalistas, no quieren su destrucci\u00f3n, sino su conquista.<\/p>\n\n\n\n<p>Ahora bien, nosotros decimos que el aparato econ\u00f3mico del capitalismo en nuestras manos ser\u00eda tan funesto como lo ser\u00eda el Estado si en lugar de los gobernantes burgueses, socialistas o comunistas estuvi\u00e9semos nosotros en los puestos de comando. Del capitalismo no queremos ni su aparato de dominaci\u00f3n pol\u00edtica ni su aparato de esclavizaci\u00f3n econ\u00f3mica y de embrutecimiento espiritual. Queremos algo superior: en lo pol\u00edtico la libre Iniciativa y la libre asociaci\u00f3n de los individuos y de los grupos: en lo econ\u00f3mico una simplificaci\u00f3n comunal o una transformaci\u00f3n del industrialismo en comunalismo.<\/p>\n\n\n\n<p>La industria por una parte y la gran ciudad por otra han deshecho el esp\u00edritu de comunidad y la comunidad misma. Lo mismo que el individuo es en el aparato gigante de una industria una cifra que no cuenta para nada o apenas perceptible, en la gran ciudad, el hombre o el grupo familiar no representan un miembro psicol\u00f3gica y moralmente ligado al conjunto. En la gran ciudad el individuo est\u00e1 m\u00e1s solo que en el desierto porque los lazos de la comunidad se han roto y la insolidaridad es una de las leyes de la vida, insolidaridad entre clase y clase, entre una categor\u00eda de trabajadores y otra, entre hombres y mujeres, entre los nacidos a este lado y los nacidos al otro lado de tal o cual frontera&#8230;<\/p>\n\n\n\n<p>No se puede restaurar el sentimiento comunidad y de fraternidad por donde se debe terminar, es decir por el Internacionalismo. No puede haber internacionalismo donde no hay como base y cimiento un esp\u00edritu de comunidad local y regional. Por eso se constata, y no somos los primeros en hacerlo, que si hoy existe un internacionalismo efectivo est\u00e1 entre los capitalistas que tienen sucursales e Intereses en todos los pa\u00edses. Pero naturalmente no es ese el internacionalismo a que nosotros espiramos. En el mundo proletario revolucionario la Internacional est\u00e1 en las resoluciones de los Congresos, en las bellas palabras, en las aspiraciones de las minor\u00edas, a lo sumo, pero no en los hechos, no en la vida cotidiana. Y es que el internacionalismo presupone sentimientos que nacen de la comunidad local, que tienen all\u00ed sus ra\u00edces. El capitalismo ofrece en la vida local ausencia de esp\u00edritu de comunidad, una lucha de todos contra todos, un aislamiento del Individuo en el aparato inmenso de la industria en que trabaja y un aislamiento no menor en el bosque sin fin de la gran ciudad donde la fraternidad es beneficencia, donde la comunidad es subordinaci\u00f3n al poder pol\u00edtico, donde la solidaridad no se conoce ni puede verificarse porque todo conspira contra ella.<\/p>\n\n\n\n<p>El trabajo alegre no se conquistar\u00e1 m\u00e1s que con la destrucci\u00f3n de la industria, de esa estructura que desplaza al hombre del centro de la producci\u00f3n, como la econom\u00eda capitalista en general lo desplaza del centro del consumo. Y sin el trabajo alegre, atractivo, no hay soluci\u00f3n al gran problema social que es en primer lugar un problema de organizaci\u00f3n del trabajo y de la distribuci\u00f3n de las riquezas sociales.<\/p>\n\n\n\n<p>El argumento \u00fanico que se nos opone en favor de la actual econom\u00eda capitalista es que lleva al m\u00e1ximo la capacidad productiva y el rendimiento. En nuestro r\u00e9gimen de comunas agr\u00edcolas e industriales habr\u00eda menos capacidad de producci\u00f3n, m\u00e1s gasto de fuerzas humanas. Tal es la opini\u00f3n de los economistas.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, si la industria capitalista es capaz de producir m\u00e1s de lo que es susceptible de producir nuestro ideal de comuna, en cambio, consume infinitamente m\u00e1s la vitalidad humana y es un continuo matadero de hombres, de los que trabajan por el desgaste f\u00edsico, de los que no trabajan por la miseria. El obrero de las grandes f\u00e1bricas es un anciano en la plenitud de sus a\u00f1os y est\u00e1 acabado cuando debiera disfrutar del m\u00e1ximo de sus energ\u00edas y su capacidad.<\/p>\n\n\n\n<p>La industria capitalista no puede hoy suprimir los ej\u00e9rcitos de desocupados ni abolir la miseria de las grandes masas; en nuestras manos podr\u00eda quiz\u00e1s poner fin a la miseria, podr\u00eda dar a todos trabajo y pan, pero no dejar\u00eda por eso de ser un aparato consumidor de hombres, en donde el trabajo continuar\u00eda siendo una carga y no un placer.<\/p>\n\n\n\n<p>El ideal revolucionario no consiste en la supresi\u00f3n del esfuerzo, sino en crear el bienestar para todos; y el trabajo libre es tanto una fuente de placer como una fuente de riqueza social.<\/p>\n\n\n\n<p>La t\u00e9cnica moderna nos permitirla reducir en la comuna a voluntad el empleo de energ\u00edas humanas; las m\u00e1quinas estar\u00edan al servicio del hombre y de la comunidad; la producci\u00f3n tendr\u00eda un fin: el consumo, la satisfacci\u00f3n de las necesidades del hombre. Hoy la producci\u00f3n, controlada por el capitalismo, no tiene m\u00e1s que un objetivo: la especulaci\u00f3n, la ganancia, y s\u00f3lo secundariamente satisface las necesidades de quienes pueden adquirirla. No nos cansaremos nunca de insistir sobre este tema, contra el fatalismo de los que creen que la evoluci\u00f3n econ\u00f3mica capitalista ha ido siempre por los mejores caminos y que no es superable por ninguna revoluci\u00f3n. El capitalismo a evolucionado seg\u00fan las leyes directivas de su aspiraci\u00f3n central: multiplicar sus ganancias, asegurar su predominio. La vida humana y el desarrollo de las m\u00faltiples facultades del hombre le interesaron s\u00f3lo en la medida que eran indispensables para sus fines, no m\u00e1s. Ahora bien, nosotros queremos un r\u00e9gimen econ\u00f3mico y social en donde el hombre, y no la especulaci\u00f3n capitalista, sea el centro de todo. La industria no nos ofrece la garant\u00eda de la realizaci\u00f3n futura de esa aspiraci\u00f3n: la comuna s\u00ed. La industria es una formaci\u00f3n capitalista antisocial: la comuna es la vuelta a la comunidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Por otra parte, as\u00ed como el complicado mecanismo industrialista requiere un aparato de direcci\u00f3n y de administraci\u00f3n que tendr\u00e1 en realidad intolerables atribuciones pol\u00edticas, la comuna, cuyo conjunto es abarcado por el Individuo, no exige ninguna autoridad pol\u00edtica ni administrativa. Es un conglomerado en el cual el hombre libre puede conservar su libertad y rechazar la obediencia tanto como la dominaci\u00f3n. En la industria, si se suprime, lo que no es seguro, a la tiran\u00eda de los pol\u00edticos habr\u00e1 que reconocer la de los t\u00e9cnicos, pues mientras el hombre est\u00e9 subordinado al aparato de producci\u00f3n y no al rev\u00e9s, la autoridad no habr\u00e1 desaparecido por completo.<\/p>\n\n\n\n<p>Para el marxismo, en el seno de la sociedad capitalista se gestan la condiciones y las formas de la nueva sociedad socialista, lo que equivale a decir que la misi\u00f3n del movimiento revolucionarlo consiste en seguir como una sombra al cuerpo la evoluci\u00f3n del capitalismo y esperar a que madure la nueva sociedad en el seno de la vieja. Y esa concepci\u00f3n ha penetrado hondamente en todas las corrientes del movimiento proletario y hasta en el propio movimiento anarquista. Sin embargo nosotros sostenemos que el proceso de transformaci\u00f3n social no es ning\u00fan acontecimiento fatalista y que del seno de la sociedad capitalista no pueden nacer m\u00e1s que nuevas formas de explotaci\u00f3n y de dominaci\u00f3n del trabajo de las grandes masas. De ah\u00ed nuestro af\u00e1n por crear una mentalidad anticapitalista y un r\u00e9gimen de vida fuera del capitalismo, en contraposici\u00f3n a la adaptaci\u00f3n al capitalismo o a su transformaci\u00f3n desde dentro que recomiendan abiertamente los reformistas sindicales.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Publicado en el peri\u00f3dico La Protesta, 01-05-1929. Al estudiar las formas modernas del capitalismo hemos constatado la insuficiencia de los medios de lucha del movimiento revolucionario de los trabajadores y hemos confesado nuestras dudas y vacilaciones sobre el camino a seguir para obtener una relativa eficiencia del esfuerzo empleado. 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